FRENO DE MANO O PUNTO MUERTO?

(Cualquier semejanza de este relato con la realidad personal, del país o del mundo NO es mera coincidencia)

La cosa es más o menos así: Estamos en la ruta. Es una noche de verano, vamos en nuestro auto con la ventanilla abierta. En los asientos traseros nuestra familia duerme tranquilla. El aire huele a fresco, la música en la radio invita a relajarse. La luna menguante ilumina ligeramente el entorno, vemos la ruta que se extiende como una cinta oscura acompañando el sube y baja de las montañas que constituyen el paisaje.

De pronto, al llegar a la cima de una de estas lomadas se enciende la señal de reserva del combustible. Desde la cima también vemos, varios kilómetros adelante, los relámpagos que iluminan un frente de tormenta.
Importante tormenta.

En ese punto toda nuestra calma y bienestar desaparecen instantáneamente.

Por una parte no sabemos si nos va a alcanzar el combustible para llegar al próximo pueblo, por la otra la tormenta se convierte en una amenaza a nuestro tranquilo viaje. Nos acusamos de falta de previsión por lo primero y culpamos a la naturaleza por ser tan impredecible por lo segundo. De todos modos de nada sirve, allí estamos y tenemos que tomar una decisión.

Una alternativa es corrernos a la banquina, poner el freno de mano, detener todo movimiento y esperar a que amanezca, a que la tormenta pase y reiniciar la marcha para tratar de llegar hasta el nuevo puesto de carga de combustible. Algún día.

También podría alguno decidir poner el freno de mano, ahí mismo en plena ruta y quedarse parado, la amenaza justifica la detención, pensamos que seguro el que viene atrás lo va a entender y se va a parar detrás nuestro. A ese, seguro, se lo llevan puesto.

Otra opción es aprovechar que estamos en bajada, poner el auto en punto muerto, avanzar aprovechando el impulso de la bajada y cuando el impulso se acabe, ya de nuevo en subida, volvemos a encender el motor y seguimos ahorrando combustible hasta llegar a destino, lento pero sin detenernos.

Y la tormenta? Bueno, la tormenta va a llegar, estemos parados o en movimiento, en la banquina o en el medio de la ruta. Puede caer piedra o puede pasar por el costado. No podemos garantizar nada, solo podemos hacer pronósticos. Y ya sabemos lo que pasa con los pronósticos! (bueno, por lo menos eso debemos haber aprendido, no?)

También habrá alguno que decida seguir adelante, a toda máquina, quemando combustible y enfrentando la tormenta con el pecho (bueno, en realidad con el capot). Este se puede quedar sin combustible mucho más rápido, también, en medio del vendaval puede derrapar por la alta velocidad y terminar en un pozo o con suerte puede llegar antes que nadie. Lo único seguro es que se juega el todo por el todo.

Y vos? Que vas a hacer en los tiempos que están por venir?

Vas a poner el freno de mano, vas a seguir en punto muerto o le vas a meter pata hasta que ya no de?

No es una decisión fácil, pero ya lo sabés, ninguna lo es.